¿Joven y desesperado? ¡Quiero que luches mis guerras!

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«No te unas al ejército».

«¿Que no haga qué? ¿Que no me vaya de aquí? ¿Que no aprenda nuevas habilidades?»

Estas son las palabras que se utilizan en el nuevo anuncio de reclutamiento del ejército británico para reclutar nuevos miembros para sus filas. Representa una conversación entre dos jóvenes que hablan sobre sus perspectivas de futuro.

Estas conversaciones no son ficción ni poco comunes en el Reino Unido de Cameron. Yo mismo he desaconsejado a amigos unirse a las fuerzas armadas. Con las altas cifras de paro a pesar de las mejoras, muchos jóvenes, especialmente aquellos pertenecientes a comunidades de clase trabajadora coma la mía, tienen un futuro incierto.

Y con un futuro incierto y muy pocas oportunidades para los jóvenes llega la pobreza y la desesperación. Cualquier perspectiva de abandonar «este lugar» puede parecer atractiva. Estos son los sentimientos de los que normalmente el Ministerio de Defensa (MOD) se ha aprovechado y ha intentado explotar.

Esto solo unas semanas después de que una filtración de correspondencia mostrara que el Ministro de Defensa del Reino Unido, Julian Brazier, instaba al Gobierno Escocés a abrir unidades de cadetes en las escuelas escocesas, dándole prioridad a las zonas más desfavorecidas. Un representante veterano del Partido Nacional Escocés describió los planes como una «estrategia de carne de cañón», y con toda la razón.

Hace algunos años estaba en casa de un amigo. Sentado en la mesa del comedor, vi un álbum de fotos en un estante cercano. Empecé a ojearlo. En él había fotografías del padre de mi amigo en el ejército británico durante la Guerra del Golfo.

En las fotografías salían él y su regimiento entrenando, riéndose los unos con los otros en sus barracas; en las salidas para patrullar. Me permití una sonrisa. Y después los cuerpos carbonizados de los civiles kurdos masacrados a manos de Saddam Hussein.

Hay varios anuncios del MOD que se utilizan de forma cautivadora para reclutar a gente, en concreto a jóvenes, para que se unan a las fuerzas armadas con promesas de aventura y habilidades para toda la vida. Otros anuncios contienen secuencias cargadas de acción de nuevos reclutas que aprenden lo básico en el campo de entrenamiento, vuelan en un helicóptero chinook, navegan en la proa de un destructor y pilotan drones.

Sin embargo, eso es exactamente lo que son: secuencias. Son instantáneas seleccionadas con astucia sobre la vida en el ejército que no reflejan la realidad. Lo que el Ministerio no te muestra son los horrores de la guerra: a tus camaradas muertos o a los civiles desfigurados en las calles.

Pero la guerra de un soldado no acaba con los disparos. Los soldados que regresan de las guerras del Gobierno Británico pueden enfrentarse a batallas de por vida.

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) puede dejar a algunos soldados secuelas permanentes por su servicio que derivan en una serie de consecuencias que incluyen flashbacks, temblores físicos, depresión y abuso de sustancias. Esto puede ser suficiente para que algunos soldados se quiten la vida debido al trauma que han experimentado.

En agosto de 2014, el Ministerio de Defensa dio a conocer las cifras tras el fin de las guerras de Irak y Afganistán, que mostraban que los casos de TEPT habían aumentado en un 19 % y había habido un incremento del 12 % en trastornos mentales con respecto al año anterior.

¿Y cuáles fueron las explicaciones del MOD para el aumento de estas cifras? El estigma de los exsoldados que buscan ayuda había bajado. En las fuerzas armadas patriarcales, donde los valores de masculinidad son los principales, se puede suponer que el número de personas que piden ayuda es un pequeño reflejo de una imagen mayor de los problemas de salud mental que acosan a nuestros soldados retornados.

El MOD omite oportunamente las horribles escenas que forman parte de la vida de un soldado en sus campañas de reclutamiento. Ellos, por el contrario, embellecen la guerra para persuadir a los jóvenes reclutas sin red de seguridad de bienestar ni oportunidades, solo con un futuro incierto.

Pero hay algo que está claro. Mientras que en el Reino Unido pagamos el precio de la guerra con impuestos, los civiles en el extranjero y nuestros soldados pagan el precio con sus vidas y con sus mentes. Y los mercaderes de la guerra recogen los beneficios.

Rory Steel
Vicecoordinador, SNP Youth
@RorySteel94:

Fuente: SNP Youth

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